La mentalidad de crecimiento es el secreto de las personas que triunfan. ¿Cómo es posible que un equipo como los Celtics de 2017, que habían perdido por lesiones a sus dos mejores jugadores, se plantaran en la final de conferencia jugando con los reservas? La respuesta es que su entrenador es un devoto de la mentalidad de crecimiento.

¿Cuál es el origen de la mentalidad de crecimiento?

No se si os acordáis de los test de inteligencia que nos hacían en el colegio de pequeños. Lo importante no es el resultado que obtuvieras, sino lo que hacías con ese resultado. De manera que podemos dividir a las personas en dos tipos. Las que se creen los resultados del test como una verdad escrita en piedra y los que creen que se pueden desarrollar a base de esfuerzo y trabajo. Lo que pienses es el producto de tu tipo de mentalidad:

  • Mentalidad fija: Son las personas que piensan que el resultado de un test de inteligencia es como una mano de cartas que te reparten al nacer y lo único que puedes hacer es jugar lo que puedas con esas cartas. Es decir, piensan que sus cualidades personales son fijas o inamobibles. De manera que este tipo de personas se pasarán toda su vida buscando la autoafirmación de los resultados de ese test. Tanto si los resultados fueron inferiores o superiores a la media, este tipo de personas tienen una necesidad de validarse a si mismo constantemente.
  • Mentalidad de crecimiento: El segundo tipo de personas son los que piensan que las cualidades se pueden cultivar por medio del esfuerzo. De manera que no importa tanto si tengo un talento nato sino mi capacidad de aprender y sacrificarme. Piensan que todo el mundo puede cambiar por medio de la dedicación y la experiencia.

Al pensar que el potencial de una persona es desconocido, que no es el que tuvo al nacer, permite que las personas se puedan motivar y apasionar en alguna actividad frente a quienes tienen una mentalidad fija, que pierden el tiempo demostrando una y otra vez lo buenos que son.

De manera que las personas que tienen una mentalidad de crecimiento tienen pasión por los retos y la búsqueda de autosuperación (incluso en los malos momentos). Se crecen en las dificultades.

¿A qué tipo de mentalidad pertenezco?

Lo único que tienes que hacer es leer estas respuestas, y ver con cuáles estás de acuerdo:

  1. Tu inteligencia es algo intrínseco a ti y no puedes hacer mucho por modificarla.
  2. Puedes aprender cosas nuevas, pero realmente no puedes cambiar lo inteligente que eres.
  3. Tengas la inteligencia que tengas, siempre puedes desarrollarla más, hasta cierto punto.
  4. Tu inteligencia puede ser sustancialmente modificada.

Resultados: Si estás de acuerdo con las respuestas 1 y 2  coincides con las afirmaciones de la mentalidad fija. Si optaste por las respuestas 3 y 4 , reflejas una mentalidad de crecimiento.

¿Cómo afecta la mentalidad a mi vida?

En una frase, si tienes mentalidad fija te preocuparás si te juzgan mientras que si tienes mentalidad de crecimiento te preocuparás por mejorar. De manera que es la razón por la que una persona se ahoga ante el primer fracaso o se repone o sale a flote.

Tengo una buena noticia: ¡Puedes cambiar tu mentalidad!

El libro que tienes a tu izquierda, de la doctora Carol Dweck, fue el primero que hizo la distinción entre una mentalidad fija (considera la habilidad como una característica fija que hay que demostrar) y de crecimiento (un factor variable que puede desarrollarse por medio del aprendizaje). Según tu tipo de mentalidad, así será tu mundo.

El tipo de mentalidad influye en todo: relaciones personales (incluso íntimas de pareja), en la empresa o en los deportes. La mentalidad fija se enfoca al resultado; la mentalidad de crecimiento permite que la gente valore lo que está haciendo sin tener en cuenta el resultado. Esto es, pueden desarrollar sus habilidades porque las habilidades pueden cultivarse.

En las siguientes dos columnas, puedes comparar las diferencias entre ambas mentalidades.

 

¿Talento o mentalidad?

Aunque todo el mundo habla de la necesidad de captar talento, la mentalidad permite enfrentarse a los contratiempos, algo más necesario en una sociedad volatil, incierta y cambiante como la actual. Pero, recuerda, el carácter se puede aprender.

Mentalidad fija

  1. Quieren asegurarse el éxito (para autoafirmarse).
  2. Quieren la tranquilidad del éxito y la valoración asegurada
  3. Buscan relaciones que refuercen su ego.
  4. Se pasan la vida demostrando lo listos que son o el talento que tienen. Es decir, autoafirmándote. Optan por el éxito en lugar de su crecimiento. En el fondo, lo que intentan demostrar es que son superiores.
  5. Cuando llega un fracaso, lo interpretan como que no tienen el talento suficiente. Tu reacción será como la de McEnroe. Lo más terrorífico para ellos es ser una persona común y corriente.
  6. El problema es asimilar tu identidad (superioridad) con tus éxitos. Entonces, ¿quién eres cuando no lo tienes?
  7. Una forma de reparar su autoestima es echarle la culpa a los demás o buscarse excusas. Las de McEnroe solían ser los árbitros.
  8. Siempre están en riesgo de que un fracaso les marque para siempre. Se identifican con ellos.
  9. Entienden que el esfuerzo es para aquellos que no tienen la capacidad. Si alguien tiene que trabajar mucho, es que no se le da bien.

Mentalidad de crecimiento

  1. Quieren superarse a sí mismos, hacerse más inteligentes.
  2. Quieren el estímulo de los desafíos.
  3. Buscan relaciones que las desafíen a crecer.
  4. Están constantemente buscando superarse para aprender algo nuevo. Es decir, desarrollándose.
  5. En un contratiempo, piensan que no están creciendo y no pueden desarrollar todo tu potencial. Tras retornar el baloncesto en 1995, Michael Jordan perdió la final de ese año. Lejos de enfadarse, fue un estímulo para mejorar. Ganó los tres campeonatos siguientes.
  6. El fracaso es doloroso, pero no te defina. Es un problema con el que hay que enfrentarse, luchar y del que aprender.
  7. Para la mentalidad de éxito el verdadero fracaso es comenzar a culpar. En el momento en que niegan sus errores dejan de aprender. Cuando peor se sienten, más hacen para enfrentarse a sus problemas.
  8. Los fracasos no les definen. Sus habilidades pueden desarrollarse, lo que significa que hay muchos otros caminos hacia el éxito.
  9. El esfuerzo es la clave de todo; incluso los genios tienen que trabajar mucho para conseguir lograr algo.