Soy un ser profundamente emocional que, irónicamente, hasta más allá de los 40 años reprimió sus emociones. Tuve la errónea creencia de que los hombres no lloran. Y, ahora, me he convertido en la ‘Nancy llorona’. No soy un caso aislado. De hecho, una de las principales carencias de los seres humanos es nuestra total desinformación sobre cómo gestionar nuestras emociones. Este post quiere ayudarte; es un kit de primeros auxilios.

¿Para qué sirven las emociones?

¿Ves la imagen de arriba? Es un surtidor de gasolina. ¿Qué pasa cuándo se enciende en el testigo de tu coche? ¿Crees que quiere boicotear tu vida? ¿La ignoras? ¿Eres de esas personas que ya no duermen o se atormentan? Espero que todas tus respuestas sean negativas. Es todo mucho más sencillo, como con las emociones.

En primer lugar, esa luz que aparece en tu coche es una señal, tiene una información valiosa que proporcionarte y te demanda una acción. En este caso, que rellenes de combustible el depósito del vehículo lo antes posible. Imagina qué ocurriría si no le prestaras atención. Al cabo de unos kilómetros, tu coche se quedaría parado y te impediría llegar a tu destino. Lo mismo ocurre con las emociones.

¿Qué son las emociones?

Las emociones son una información que nos proporciona nuestro cuerpo. En mi infancia, ponían la serie de TV del coche fantástico, un vehículo capaz de expresarse por sí mismo. Me gusta decir que los seres humanos tenemos el coche fantástico más potente que existe, nuestro cuerpo, pero no somos capaces de entender sus mensajes. Quiero que, a partir de ahora, entiendas que las emociones son señales que te envía tu cuerpo para provocar un cambio y prepararte para la acción.

Cuando sucede algo en tu vida, tu cuerpo te manda una respuesta a esa situación en forma de emociones para que te ayuden a decidir. De manera que todas las emociones son positivas, son nuestras amigas. Si las tienes en cuenta, te beneficiarás de los importantes mensajes que te están brindando.

Este kit es el primer paso para que reconozcas, aceptes y gestiones tus emociones. Estas son las 6 principales emociones con las que te encontrarás.

#1. El miedo

Aparece ante una situación peligrosa. La información que nos proporciona es que no tenemos recursos suficientes para abordar lo que está sucediendo. Cuando sientas miedo pregúntate ¿qué necesito? Es una advertencia para ponerte en búsqueda de recursos.

#2. La alegría

La alegría es una señal que aparece cuando sentimos algo agradable. Nos aporta bienestar y motivación. Nos informa de un logro. Nos invita a reproducir su situación mediante pensamientos y conductas que vuelvan a generarla.

#3. La tristeza

Aparece cuando perdemos algo valioso para nosotros. Nos ayuda a superar dicha pérdida y nos motiva hacia el aprendizaje. Reconocer la tristeza y aceptarla nos da la oportunidad de gestionarla. Avisa de que hemos perdido algo y que hay que vivir un duelo por la pérdida. Proporciona un refugio reflexivo.

#4. El enfado

El enfado aparece cuando han sobrepasado nuestros límites (derechos o necesidades). Nos induce hacia el ataque o la defensa, para hacernos respetar. Te da un plus de energía para aumentar tus recursos para resolver el problema que lo produjo. Hay una parte seductora en la ira: cuántas más vueltas le das a los motivos que te llevaron al enfado, más justificación tienes para seguir con el enfado.

#5. El asco

El asco aparece ante algo que puede dañar nuestra salud. Es una respuesta emocional causada por el rechazo que nos produce una situación, persona o conducta. Tiene que ver con un conflicto interno de valores. Cuando sentimos asco, estamos dispuesto a apartar o eliminar aquello que nos lo produce. Por tanto, nos invita al cambio y a cuidar de nosotros para conservar nuestro bienestar psicológico y físico.

#6. La sorpresa

La sorpresa nos avisa de algo nuevo o imprevisto. Y, generalmente, suele dar paso a otra emoción que toma el protagonismo. Por un lado, sirve para adaptarnos ante las nuevas exigencias de la situación que tenemos delante. Además, frena otras actividades y concentra nuestros esfuerzos en el análisis del aquí y el ahora. De cara a los demás, la sorpresa permite mostrar a los demás la incertidumbre que estás viviendo.

Las emociones no son buenas o malas

Las aparecen en el presente y no las podemos controlar. Otra cosa es que se mantengan en el tiempo, con lo que aparece una carga emocional. Nuestro volcán estalla. Cuando persiste el miedo, estalla el terror. Cuando persiste la alegría, se desencadena la euforia. Cuando permanece la tristeza, deriva en una depresión. Cuando persiste el enfado, se desboca la ira. Cuando se mantiene el asco, aparece la intolerancia. Finalmente cuando se mantiene la sorpresa, la carga emocional que aparece es la omnubilación.

Como dice una buena amiga, Carmen Boix, “No existen emociones buenas o malas, todas ellas son una bendición si elegimos descifrar lo que nos vienen a decir“.

En definitiva, las emociones son respuestas del cuerpo y nos traen información valiosa sobre cómo tenemos que actuar. El problema es cuando nuestra mente y nuestro pensamiento se mete por medio y aparecen los sentimientos, pero eso, te lo cuento en otro post.